Me arrepiento de los platos deliciosos rechazados por vanidad, tanto como lamento las ocasiones de hacer el amor que he dejado pasar por ocuparme de tareas pendientes o por virtud puritana.

Limón y Chocolate


Esta en la cama, saturada por el sabor salado de sus dedos, agitada después de tocarse. Cuerpo insatisfecho por tres segundos pero a la larga, totalmente insatisfecha.
Prende una vela para que el aroma de las frutas se propague, soñando en el principe azul que vendrá a colocar el confite, el durazno almibarado en la boca y después le lamerá cada gota de almibar del cuerpo.

Principe azul? Imposible. Con sus años de experiencia sabe que lo que existen son criaturas a las que ella o la sociedad le hallarán algún defecto...

Ese principe estará encerrado en un cuerpo que recien ha salido de la pubertad, cabello crespo y ojos marrones, que podrá recitar poemas al oído, y que su olor le transportó a lo suave del salmón con crema, y al mismo tiempo a salsa de pimienta. Inteligente, pero verde como un limón al que no se le puede sacar el jugo.

Podrá estar bajo el sol cálido de Madrás, ese que broncea la piel de aquel, hasta volverla chocolate, y que su risa e ingenuidad le derriten, pero como el mismo chocolate, parece salido de lo recondito del cacao, y es demasiado dulce para una boca que prefiere lo amargo.

Se pregunta, a que sabrá su propia carne? Encontrará alguien que no sea un niño? Que no sea como el mango biche o el café sin tostar? Alguien que se atreva a probar sus rojos labios, su piel artificialmente dorada por el color de las cobijas, los montes nevados colmados por fresas...

Todo eso tiene para ofrecer. Pero no tiene a quien.

5 comentarios:

vylia dijo...

Por estos días, los príncipes vienen en prácticamente cualquier color. Y con tal de que sean príncipes, uno acepta el color que sea. Saludos.

JP dijo...

Uffffffff!!!

Afrodita...que honrado me siento al saber que la creadora de tan impecables y dulces frases me visita.

Probe el limon, el chocolate y la amargura de no encontrar un principe azul... bueno... otro por que yo me considero uno... solo que el espejo no es un buen amante jejeje.

Los rpincipes azules si existimos, y aquellos que buscan el sabor y el olor que una mujer como tu puede llegar a tener tambien, eso solo cuestion de probabilidades que algun dia te comentare.

Para esta visita... el olor del chocolate aquel que habras de beber bajo la lluvi en la espera de tu amante.

Te elogia

El Joker

Ivonne dijo...

Pues yo creo que los principes azules no existen. Son demasiado imaginarios, pero sí existen los hombres ejemplares, que a veces suelen ser ácidos como el limón, que otras tantas suelen tocar tan suave como el tacto de la piel con el satín y susurran palabras dulces como mermelada fresca al oído. Esos son los que valen la pena.

www.homohabitus.org dijo...

muy bueno el blog me gusta bastante. pasé de visita y me quedé encantada.

verónica
www.homohabitus.org/blog

Adrian Jimenez-Esquivel dijo...

Limon y chocolate, o mejor todavia chocolate con pimienta